EL PROCESO DE PRIVATIZACION DE LA CREACION DE LIQUIDEZ, LA DEUDA EXTERNA Y EL DEG; contribución al debate en torno a la pugna distributiva. (Primera parte)

Publicado en por LIBORIO

 

EL PROCESO DE PRIVATIZACION DE LA CREACION DE LIQUIDEZ,

LA DEUDA EXTERNA Y EL DEG;

contribución al debate en torno a la pugna distributiva.

 

 

 

 

 

 

 

BORRADOR

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Este ensayo carece de toda pretensión de originalidad, salvo la que puede resultar de haber sugerido a lo largo del texto, una u otra relación analítica o de planteamiento. Me he limitado a localizar, leer y resumir una literatura sobre el tema. Es así como, he recurrido en ocasiones a transcribir largos párrafos sin utilizar las comillas, pero advirtiendo si la fuente de la que han sido tomados.


 

1. El Sistema Monetario Internacional y la 1ª. Enmienda

al Convenio Constitutivo del F.M.I..

 

1.1. Bretton Woods.

 

1.1.1.    Whyte y los nacientes organismos multilaterales.

 

El banco sería un banco central internacional con las facultades extraordinarias que se utilizarían para alcanzar el pleno empleo mundial. Sería complementado con un fondo de estabilización cuyos recursos ascenderían a cerca de 5.000 millones de dólares, los que se utilizarían para proveer de crédito a los países con dificultades de balanza de pagos. En lugar de verse obligados a reducir sus economías, los países podrían recurrir al fondo para superar sus dificultades mientras mejoraban sus balanzas de pagos.

 

La heterodoxia del plan White se revela en la cantidad de crédito internacional que se crearía. La suma más bien modesta de 5.000 millones de dólares disponibles en el fondo de estabilización se aumentaría con el formidable poder de préstamo del banco. El banco tendría facultades para crear crédito, podría emitir préstamos a un múltiplo de su capital básico. Además, el banco podría vender documentos de deuda en los mercados de capitales nacionales para obtener fondos adicionales.

 

Las consecuencias potencialmente inflacionarias de tal expansión de la liquidez internacional horrorizarían seguramente a cualquier banquero internacional. Pero aun sin tal potencialidad, los banqueros internacionales no podían considerar favorablemente un plan que los hacia totalmente superfluos al entregar todas sus funciones a una agencia internacional.

 

La alternativa de White consistía en asegurar suficiente


crédito internacional para que los países pudieran continuar con        sus políticas expansivas.  Para evitar las devaluaciones competitivas de los años treinta, el plan de White hacía difíciles las modificaciones de las tasas de cambio. En condiciones normales, el ajuste de la balanza de pagos se lograría mediante políticas antiinflacionarias muy moderadas en los países superavitarios, y cambios en el nivel de los préstamos internacionales.

 

Algunos aspectos específicos de los planes de White son interesantes por lo que revelan acerca de su perspectiva y, en algunos casos, por su contraste con los Artículos del Acuerdo que finalmente se aprobaron en Bretton Woods. En la visión original del Fondo y del Banco, se trataba de instituciones que tendrían una gran influencia sobre las políticas económicas internas. En realidad esta influencia se utilizarla para presionar a los países miembros a fin de que implantaran políticas compatibles con el pleno empleo mundial, pero los gobiernos nacionales se verían obligados a abandonar una parte de su soberanía sobre la po1ítica económica.

 

Por    ejemplo, el fondo podría impedir las modificaciones de las tasas de cambio, lo que constituía una limitación importante de la libertad de acción nacional. Y si el 80% de los votos del fondo indicaba la desaprobación de cualquier medida o política monetaria o de los precios en general de uno de los gobiernos miembros porque contribuyera a un grave desequilibrio de la balanza de pagos, el país en cuestión tendría que modificar su política. Pero en otro sentido, el plan White estaba destinado a fortalecer el poder de los gobiernos nacionales. Según White, el fondo era un medio para el mejoramiento de la capacidad de los gobiernos para controlar las exportaciones de capitales inconvenientes.

 

El segundo borrador de White presenta cambios sustanciales, en particular sobre el poder del fondo para intervenir en la toma de decisiones internas. El fondo ya no podía vetar las medidas económicas internas que en su opinión contribuyeran al desequilibrio. Por el contrario simplemente se pedía que los países consideraran las opiniones del fondo sobre tales       políticas. Este cambio reflejaba, probablemente, el respeto de la opinión del Congreso. En este borrador se conserva el derecho del fondo para vetar las modificaciones de la tasa de cambio, pero es probable que White pensara que esta medida podría ser aceptada por el Congreso a causa de la improbabilidad de un cambio de la paridad dó1ar-oro. No llegó a plantearse la sensatez de este razonamiento, porque la disposición correspondiente no sobrevivió a la confrontación con Lord Keynes.

 

El borrador de 1943 fue la base de las negociaciones celebradas en septiembre y octubre entre los expertos de la tesorería británica y estadounidense.         Keynes llegó a estas negociaciones con su propio plan que reflejaba el análisis de las necesidades de la economía británica en la posguerra. Todavía en 1941 Keynes creía que el mejor camino para Gran Bretaña era algún tipo de sistema de comercio bilateral: el capitalismo nacional aplicado a toda el área de la libra esterlina. Sin embargo, para principios de 1942 se había convencido Keynes de que la mejor opción para Gran Bretaña era su participación en una economía mundial multilateral. Sostuvo entonces que el sistema bilateral no funcionaría porque ni el área de la libra esterlina ni el uso de la libra como moneda internacional podrían sobrevivir bajo los arreglos obligatorios de un orden bilateral. Pero entendió que el retorno al multilateralismo involucraba algunos peligros, y su plan estaba diseñado para minimizar tales riesgos.

 

 

1.1.2. Keynes y los nacientes organismos multilaterales.

 

A Keynes le preocupaban tres problemas en particular. Primero, concedía la mayor importancia a la implantación por Gran Bretaña, de la política de pleno empleo después de la guerra, y se oponía a todo orden monetario internacional que interfiriera con esa meta. Segundo, reconocía que la guerra había reducido enormemente las inversiones internacionales de Gran Bretaña y  había incrementado en gran medida sus deudas, de modo que Gran Bretaña ya no podría confiar en los ingresos de sus inversiones para el financiamiento de sus grandes importaciones de alimentos y materias primas. Esto significaba que Gran Bretaña tendría que emplear enormemente sus exportaciones totales o de otro modo se vería obligada     a reducir su nivel de vida considerablemente.         Por consiguiente,         esta situación haría que Gran Bretaña dependiera del crédito internacional hasta que pudiera ampliar sus exportaciones, de modo que los Británicos tenían interés en la liberalización del comercio internacional. Por último, Keynes como muchos otros observadores extranjeros estaba preocupado ante la posibilidad de que la economía norteamericana se deslizara de nuevo hacia la depresión o de que los Estados Unidos se comportaran otra vez en forma irresponsable en el manejo de sus transacciones internacionales. Keynes quería crear un orden monetario internacional que no dependiera de las vicisitudes de las políticas estadounidenses.

 

En el plan de Keynes se proponía una cámara de compensaci6n internacional. Consistía en esencia en el otorgamiento de crédito automático a los países deficitarios que incurrieran en déficit de balanza de pagos. El déficit o superávit de pagos aparecerían como cargos o abonos en los libros de la       cámara de compensación.        La cámara de compensación podría proveer un total de 26.000 millones de

 


 

dólares de crédito, pero cada país tendría una cuota máxima de crédito determinada de acuerdo con su participación en el comercio internacional. La gran cantidad de crédito disponible significaba que había escasa presión para el ajuste de los países deficitarios. El hecho de que los países superavitarios acumularían simplemente saldos de créditos en lugar de activos reales, y de que deberían pagar intereses sobre los saldos a acreedores por encima de cierta cantidad, significaba que había una fuerte presión para que los países superavitarios retornaran al equilibrio de la balanza de pagos. En suma, los países superavitarios tendrían que ajustarse inflando sus economías y aumentando sus importaciones, mientras que los países deficitarios tendrían gran libertad para implantar sus propias políticas. El plan daría a Gran Bretaña libertad para la experimentación interna,        al mismo tiempo que le aseguraba el acceso a cantidades importantes de crédito internacional. Esto significaría que,     aun si la economía estadounidense decaía hacia la depresión o acumulaba un gran superávit de exportación, había un escaso efecto negativo sobre el resto de la economía mundial.

 

1.1.3. Confrontación de las dos iniciativas.

 

El plan White fue la base de la discusión. No había ninguna posibilidad de que el Congreso de los Estados Unidos aceptara un plan como el de Keynes en cuyos términos los Estados Unidos estarían obligados a conceder créditos en cantidades casi ilimitadas o soportar la carga principal del ajuste de la balanza de pagos. Sin embargo, Keynes continuó luchando por el principio incorporado en su plan el acceso fácil de los países deficitarios al crédito y la presión para el ajuste de los países superavitarios.

 

La confrontación entre las dos tesis se resume en la conocida Declaración Conjunta. En primer término se reconocía que continuarían los controles cambiarios. En segundo lugar el Fondo operaría sólo en forma limitada durante el periodo de transición que seguirla a la terminación de la Guerra. El tercer aspecto, se refirió al acuerdo en torno a una transacción complicada sobre la cuestión de las obligaciones de los países superavitarios. Como resultado de esta transacción se llegó a la clausula de la moneda escasa, que daba a los países miembros el derecho a discriminar las exportaciones de un país cuya moneda hubiese sido declarada escasa por el fondo. Y como cuarto y último aspecto, se acordó la cuestión más amplia del grado de intervencionismo del fondo. Como ya se mencionó, Keynes prefería un Fondo pasivo que concediera crédito sin condiciones. Ya se vio que White había aminorado el intervencionismo de sus primeros planes, pero se resistía a


ceder  por completo ante Keynes, de nuevo por temor a la desaprobación por parte del Congreso. No había duda acerca de que el Congreso rechazaría las disposiciones que limitaran la libertad de acción de los Estados Unidos, pero también había oposición al pago de la cuota de los Estados  Unidos si no había ninguna garantía contra el uso irresponsable de los recursos del fondo. En virtud de que White  estaba fundamentalmente de acuerdo con la preferencia­ de Keynes por una agencia que facilitara la expansión económica interna, la transacción se inclinó hacia el acceso libre a los recursos del fondo. Un país miembro tendría derecho a comprar la moneda de otro de los miembros a cambio de su propia moneda con las condiciones siguientes:

 

a) El país miembro asegura que la moneda demandada se necesita actualmente para hacer pagos en esa moneda que sean compatibles con los propósitos del Fondo.

b) El Fondo no ha notificado que sus tenencias de la moneda demandada han escaseado.

c) Las tenencias totales de la moneda ofrecida en el Fondo no han aumentado en más del 25% de la cuota del país miembro durante los doce meses anteriores, y no superan el 2001 de la cuota.

d) El Fondo no ha notificado con anterioridad, en forma apropiada, que el país miembro le está prohibido el empleo de los recursos del Fondo por estar los usando en una forma contraria a los propósitos y a las políticas del Fondo; pero el Fondo no hará tal notificación presentado al país miembro en cuestión un informe que contenga sus puntos de vista y haya concedido tiempo adecuado para la respuesta.

 

Resumiendo, lo anterior significaba que los países miembros podrían retirar una cuarta parte de la cuota cada año durante cinco años consecutivos, y que le correspondería al Fondo demostrar que debería negarse acceso a los recursos del Fondo a uno de sus países miembros. Sin embargo, la ambigüedades de esta transacción sirvieron de base para un alejamiento posterior de la filosofía del Fondo frente a las ideas de White y Keynes.

 

1.1.4.  La Creación de Liquidez y el Fondo:

 

El Fondo no tendría recursos para prestar a los países a fin de que estos aceleraran su abandono de los controles, el dólar sería la única moneda del Fondo que se utilizaría.

La alternativa propuesta por Williams era:

 

“El Plan de la moneda clave”.


 

El meollo de este plan era realizar un cuantioso préstamo a Gran Bretaña para apoyar el papel internacional de la libra.

 

El restablecimiento de Londres como un mercado de capitales internacional seria decisivo en la provisión del financiamiento requerido por el comercio dentro de Europa Occidental y entre Europa Occidental y el área de la libra esterlina. El financiamiento de la libra esterlina era indispensable porque se reconocía qué la inevitable escasez de dólares en la posguerra hacía imposible el financiamiento de ese comercio con crédito en dólares.

 

En el fondo, el plan de Williams era una exhortación al restablecimiento del patrón oro. Reflejaba los intereses de los banqueros estadounidenses internacionales que se oponían al F.M.I.. Los banqueros se oponían a la insistencia Keynesiana en la expansión      económica,  porque consideraban que sería inflacionario. Preferían la disciplina impuesta por el patrón oro y temían que el acceso a los recursos del fondo destruyera esa disciplina para siempre.

 

Los banqueros internacionales no querían un retorno a las condiciones de depresión internacional, pero creían que ello podría evitarse sin grandes esfuerzos por parte de los gobiernos o de agencias internacionales. Temían que la extensa intervención gubernamental, nacional o internacional, eliminaría el papel que históricamente habían desempeñado los banqueros internacionales privados.

 

Bajo el patrón oro, los países no imponían ningún control al comercio o a las transacciones del capital internacional. Si un gobierno particular empezaba a implantar políticas inflacionarias o un amplio programa de reforma social, podría afrontar un gran déficit de pagos a medida que los extranjeros y         los ciudadanos retiraran capital del     país.   Para resolver el déficit sin         imponer controles,         el gobierno tendría que tomar algunas medidas, generalmente deflacionarias, para recuperar la confianza de la comunidad bancaria internacional. Tales medidas serían una condición previa para la obtención de préstamos de los banqueros privados o de los bancos centrales destinados al financiamiento del déficit y a lograr el retorno del capital que había salido. Esto proveía un eficaz mecanismo de control que limitaba las opciones de política interna de los gobiernos.

Mientras funcionara el mecanismo de control, los individuos y las empresas podrían invertir en otros países confiando en que el valor de sus inversiones no sería destruido por una inflación rápida en ese país.

 


 

2. El Sistema Monetario Internacional y el proceso de privatización de la creación de liquidez.

 

2.1. Los Euromercados.

 

2.1.1. La política económica de los Estados Unidos y

         sus incidencias en el desarrollo de los Euromercados.

 

El problema central de la política económica exterior de los Estados Unidos durante la mayor parte de los años 50, giraba al rededor de la cuestión aparentemente técnica de la regulación de la oferta de liquidez internacional.

 

La lucha en contra la creación incontrolada de liquidez se había iniciado con la resistencia norteamericana al ambicioso Plan de Keynes a crear  una unión de crédito. y con el retiro de los primeros Planes radicales de White. Continuó después de Bretton Woods con el esfuerzo estadounidense para volver las condiciones de retiro del FMI mucho más estrictas que las establecidas en los Artículos del Acuerdo elaborados por Keynes.

 

El paso siguiente estadounidense para transformar el  Fondo fue la exigencia de que éste impidiera el retiro de los receptores de ayuda del Plan Marshall durante los cuatro

Años de duración de este programa.

 

Por ejemplo; los Estados Unidos, se opusieron a las propuestas de Sudáfrica y otros países para elevar el valor del oro en dólares. Se había argumentado después de la Guerra que mientras todos los demás países habían visto aumentar anormalmente su precio en dólares desde 1934, el precio del oro permanecía congelado al mismo nivel de 35 UsD..

 

Dentro de las Naciones Unidas surgió otro movimiento en favor del aumento de la liquidez internacional.

 

El primer informe, preparado en 1949 por el comité de economistas, contenía una propuesta en el sentido de que los países que experimentaran recesiones económicas recompensaran a otros países por las reservas que estos últimos perdieran a causa de la declinación de la demanda de importaciones de los países deflacionarios E suma, era una propuesta de ciclos de flujos anticíclicos de las reservas internacionales para lograr el pleno empleo internacional.

 


 

El segundo informe preparado por otro grupo de expertos se publicó en 1951u Este informe propugnaba una liberalización y expansión de los recursos del FMI. El personal técnico estudió la adecuación del nivel actual de las reservas internacionales y de los recursos disponibles a través del mismo Fondo.

 

Desde el punto de vista del Gobierno estadounidense la solución ideal a la escasez de liquidez sería una expansión de la inversión privada de los Estado Unidos en el exterior.

 

No obstante, la inversión privada estadounidense no alcanzó niveles suficientemente elevados durante los diez años siguientes a la Guerra. La razón fundamental de        este fenómeno era la ausencia de condiciones monetarias estables en el exterior. Mientras los otros países tuviesen graves problemas de inflación y continuaran utilizando los controles de cambios, los inversionistas privados se resistirían a enviar dinero al exterior. Este era un ciclo vicioso clásico: si la liquidez era demasiado escasa, los países no podrían eliminar sus controles de cambios. Pero si se eliminaban los controles de cambio, habría flujos muy pequeños de inversión privada internacional y la liquidez seguiría siendo escasa.

 

El problema podría resolverse proveyendo incentivos para la inversión extranjera estadounidense. En este período se emplearon diferentes subsidios fiscales, planes de seguros, y garantías de divisas como incentivos para el incremento del flujo de capital hacia el exterior. Sin embargo, el flujo de capital privado todavía debería ser complementado con fondos públicos, por lo menos hasta permitir la eliminación de los controles de cambios. Durante los años cuarenta se habían proporcionado fondos públicos mediante el préstamo británico, los préstamos del Banco de exportaciones e Importaciones y por último el Plan Marshal.

 

Para fines de este decenio, se dificultaba cada vez más la obtención de la aprobación del Congreso para la continuación de estos programas de ayuda, pero la política estadounidense de rearme ofrecía un medio para continuar proveyendo de dólares mientras continuara la escasez de liquidez.

 

La política de rearme aumentó en varias formas el flujo de dólares hacia el exterior. No obstante, toda esta ayuda militar directa contribuyó a superar la escasez de dó1ares en Europa. Buena parte de los dólares de la ayuda militar se utilizó en el financiamiento de la expansión de la base industrial de Europa. Y otra parte de los dólares de la ayuda militar se utilizó en las compras a terceros países.

 


 

El estacionamiento de gran número de tropas norteamericanas en Europa aumentaba considerablemente el número de dó1ares obtenidos por los países europeos. A guisa de ejemplo, la salida de dó1ares por concepto de gastos militares directos de la balanza de pagos de E.U., aumentó de $756 millones en 1949 a 2.615 millones en 1953. Significativamente, este renglón continuó aumentando aún después de la Guerra de Corea, llegando finalmente a un máximo de 3 435 millones de dólares en 1958.

 

La aparición de los euromercados marca definitivamente la consolidación de la privatización de la creación de liquidez internacional, ocasionando durante los años 60, los primeros cambios de importancia. Principalmente se constata una concentración y una centralización del capital a escala mundial promocionado por el surgimiento de grupos financieros internacionales.

 

 Con  el término “Euromercado”, se designan todos los mercados internacionales de dinero y capital sobre los cuales se negocian monedas fuera de su lugar de origen. Como primer antecedente importante de la historia de los Euromercados se puede mencionar los depósitos de las tenencias de dólares de los soviéticos fuera de los Estados Unidos. Es de saber que durante la Guerra la tenencia de dólares por parte de los soviéticos fue temporalmente confiscada  por la oficina de bienes extranjeros. Igualmente se constata una creciente demanda de dólares a nivel mundial que combinado con una inexistencia de medios de regulación internacional, se prepara el terreno para el desarrollo del Euromercado.

 

El retorno de la convertibilidad monetaria en diciembre de 1958, puede ser considerado como otro antecedente que propicia el desarrollo posterior     del mercado de euromonedas. Coincide con el principio de una degradación de la convertibilidad en oro de las tenencias de cambio. Se ocasiona un paso gradual de un patrón universal a un sisitema de relatividad generalizada de las monedas. El retorno a la convertibilidad significaba una eliminación progresiva pero no una supresión definitiva de las restricciones impuestas a las transacciones   corrientes y operaciones en capital. Este proceso tiene como consecuencia el retorno a la libertad de movimientos internacionales de capital.. Se establece una mayor comunicación de los centros financieros, al igual que se crean ciertas condiciones institucionales al desarrollo de flujos de capital a corto plazo.

 

En este sentido, puede ser considerado igualmente como antecedente del Euromercado la decisión, por parte del gobierno conservador inglés, de limitar el uso de la libra esterlina para financiar los créditos comerciales acordados con no residentes. Esta medida sobre la libra esterlina da comienzo a la hegemonía del Dólar.

 

Los anteriores antecedentes se refieren a los factores de política externa de los Estados Unidos. Independientemente de estos, se ocasionan una serie de medidas de política interiror restrictiva practicada por los Estados Unidos que influenciaron necesariamente en el establecimiento y posterior desarrollo del Euromercado y por ende en el proceso de privatización de creación de liquidez .

 

Entre estas medidas habría que mencionar inicialmente la reglamentación Q, creada en 1933 para evitar la competencia ruinosa en materia de préstamos de dinero. Las restricciones a la liquidez y al financiamiento que se presentaron a partir de las determinaciones de la Reserva Federal, hicieron que los bancos estadounidenses recurrieran al Euromercado. Para satisfacer el crecimiento de la demanda de crédito la estrategia normal había sido la de elevar las tasas de interés de captación. Pero la reglamentaci6n Q fijó un tope. Por consiguiente los bancos no tenían la posibilidad de ofrecer tasas atrayentes. En consecuencia, el mercado de eurodólares jugó un papel determinante como prestamista en última instancia a los bancos americanos en dificultad. En esta forma la reglamentación Q ejerció una influencia determinante sobre  el mercado de euromonedas desde el punto de vista       de la demanda, pero ejerció igualmente una influencia importante desde el punto de vista de la oferta, en la medida en que el tope de las tasas sobre los depósitos a término y ahorro provocó oportunidades de arbitraje en provecho del Euromercado. Las casas matrices fueron motivadas por las tasas atrayentes, colocándose directamente en el euromercado o indirectamente prestándole a sus filiales.

 

En segunda instancia, nos encontramos con el Programa de restricciones    a los créditos al extranjero, programa voluntario inicialmente, pero que fue reforzado posteriormente para convertirse en obligatorio en 1968. Recaía sobre las inversiones directas y los créditos sometidos a un tope sobre la base al nivel alcanzado en ciertas fechas          determinadas. Estas        restricciones se aplicaban solamente a los bancos estadounidenses en el interior    de      los         Estados       Unidos. Esta         medida tuvo

como consecuencia        el establecimiento masivo de bancos estadounidenses y sus respectivas sucursales en el  exterior:

 

1960                  8  bancos           131 filiales

1955                  13 bancos          188 filiales

1975                  126 bancos        751 filiales

 

 

 


 

Complementamos en esta forma el escenario dentro del cual corresponde al mercado de Euromonedas desarrollarse y propiciar en esta forma el proceso de privatización de la cración de liquidez, donde la participación de la banca comercial estadounidense es determinante. Veamos entonces con algún detalle la participación de los bancos estadounidenses en la creación de liquidez internacional.

 

A finales de los años 50 los bancos comerciales de los Estados Unidos jugaron un papel de primer orden en la creaci6n de liquidez internacional por intermedio del mercado de eurodó1ares, aceptando depósitos y redepositándolos en otros bancos. Los bancos estadounidenses, a través, de sus sucursales, se encargaron de recibir sus depósitos a término que hablan sido retirados de sus casas matrices cuando las tasas pagadas por sus depósitos en dó1ares en el extranjero se habla elevado por encima de la tasa máxima de interés que los bancos estadounidenses  estaban autorizados a depositar en remuneración de los depósitos a término, en virtud de la reglamentación Q.

 

Las sucursales extendieron gradualmente sus operaciones en dólares empleando los euromercados en sus préstamos a sus clientes en el extranjero, y ante todo, a las filiales de las sociedades clientes de los bancos matrices. Durante los primeros años del mercado, la demanda de financiamiento de las sociedades en el extranjero fue bastante modesta. La imposición de las restricciones voluntarias sobre las inversiones directas al extranjero y sobre los prestamos bancarios a los no residentes, decidido dentro del cuadro estadounidense acelera este proceso. Las sociedades de este país se volcaron poco a poco sobre las sucursales en el extranjero para el financiamiento de sus necesidades a corto        y mediano plazo. Las sucursales por su        parte acudieron al euromercado.

 

A finales de marzo de 1970, las sucursales en el extranjero de los bancos estadounidenses eran deudoras de cerca de 25 mil millones de dólares de depósitos en eurodólares. Más de la mitad de esos fondos eran redepositados en las casas matriz de los bancos; una parte sustancial del resto era utilizada por las sucursales para hacer préstamos a las sociedades de los Estados Unidos. De los capitales utilizados, la mayor parte era redepositada en los bancos extranjeros, mientras que casi todo el resto servía de préstamo a clientes.

 

Podemos concluir en esta parte del trabajo, que los esfuerzos de regulación pública del sistema monetario internacional, al igual que la regulación pública ejercida a


nivel interno de los Estados Unidos no hicieron sino preparar el terreno para el surgimiento de un régimen paralelo de creación de liquidez el cual benefició ampliamente a los bancos comerciales estadounidenses.

 

Asistimos a un cambio estructural de las formas de regulación del sistema financiero, en particular al proceso de creación de liquidez internacional. Las doctrinas Keynesianas que acordaban una importancia crucial al papel de los Estados en las economías nacionales y la unidad del Sistema Monetario Internacional asegurado por la acción de las instituciones oficiales, tuvieron que hacer frente al papel cada vez más preponderante de las doctrinas Neoliberales y a la participación de los intereses privados en la regulación de la economía mundial. Al final de los años setenta, se incrementan las inquietudes en torno a la viabilidad de un régimen de creación monetaria fundamentado sobre el papel discrecional de un solo país. Las palabras de Aglietta resumen perfectamente el asunto que venimos tratando:

 

“un régimen de creación monetaria fundado sobre el déficit de un solo país no era necesariamente compatible con las necesidades de financiamiento del resto del mundo, a partir del momento en que el comercio internacional se diversificaba y donde el peso económico relativo del país emisor de la principal fuente de reserva declinaba rápidamente”.

 

Como veníamos diciendo el orden monetario prevaleciente después de los sucesos anteriormente mencionados se caracterizó por un cambio radical del régimen de creación de liquidez internacional. La emisión de moneda internacional respaldada por el endeudamiento de los Estados Unidos es incapaz de efectuar una emisión monetaria endógena a las necesidades del comercio mundial.

 

En efecto, la modificación de la correlación de fuerzas en el comercio mundial, y la reducción de las tasas de acumulación de capital en los países industrializados, han creado nuevas necesidades de liquidez en el mercado internacional. Estas necesidades mal pueden ser satisfechas por el régimen actual. La alimentación de liquidez a partir de la sola variación de la balanza de pagos de los Estados Unidos era exógena a las necesidades del dólar para el financiamiento del gasto entre terceros países. Solo podría existir compatibilidad si las necesidades de financiamiento del resto del mundo pudieran adaptarse de manera continua a las variaciones de la balanza base de los Estados Unidos. La crisis que se presenta a partir de los años sesenta evidencia esta posibilidad.

 

Sólo la mediación de un sistema de crédito que escape a las contingencias de la balanza de pagos de los Estados Unidos podría desenredar las distorsiones presentadas. El sistema euro bancario que opera en dólares ha, en cierta forma, proporcionado esta mediación. La liberación de la liquidez internacional en relación a la balanza de pagos de los Estados Unidos, fue uno de los hechos notables en la evolución monetaria internacional. Aun cuando habría que tener en cuenta aquí, que el punto central del problema no radica tanto en ofrecer tan solo una mediación de un sistema de crédito, sino de ofrecer al sistema monetario internacional un mecanismo de creación primaria de liquidez independiente de la política monetaria de los Estados Unidos.

 

No obstante, a pesar del destacado papel que la banca comercial cumplió con relación al papel mediador de crédito demandado por la comunidad internacional, el régimen de creación privada de liquidez entra en una situación de crisis que analizaremos a continuación.

 

Como se mencionó anteriormente, la transnacionalización bancaria y financiera ocasiona un factor desestabilizador en cuanto a la determinación de las tasas de cambio y al movimiento incontrolado de capitales. Esta situación provoca el endeudamiento excesivo de los países subdesarrollados, ocasionando graves problemas de reembolso,       riesgos de crisis de pagos, cuestionando el papel que los grandes bancos juegan en la intermediación financiera internacional y sobretodo en la regulación privada del sistema monetario internacional.

 

El nuevo financiamiento del Tercer Mundo, a partir de los setenta, resulta de la privatización del sistema bancario; son los mercados que regulan la evolución de las tasas de cambio, de las tasas de interés y de la de liquidez.

 

Los empréstitos de los países no industrializados sobre el Euromercado comienza a finales de los años setenta. En efecto, Costa de Marfil, obtiene el primer Euro-crédito del Tercer Mundo en 1968: diez mil millones de dólares. Es 1971 que esta práctica, reservada hasta el momento a países desarrollados se impone. Entre 1971 y 1973, al  rededor de 600 bancos participan en préstamos a países en vías de desarrollo.

 

Sin embargo, es el año de 1974 cuando el financiamiento público pasa a ser inferior al financiamiento de los mercados de capitales. Este año revela los riesgos emprendidos por los bancos: riesgos de cambios agravados por el papel cada vez más reducido de las tasas de cambio fijas y una gran inestabilidad de las tasas de interés, movimiento especulativo de los fondos que buscan una colocación más segura. La crisis es atenuada gracias a la


intervención de los Bancos Centrales que firman el Concordato de Bale en 1975. La interdependencia   de      los países industriales y de los países en vía de desarrollo es evidente.

 

El papel de los bancos privados está en el centro del debate ya que su política más o menos ciega guiada tan solo por el incremento de la colocación de activos líquidos ha sido la política que ha marcado la vulnerabilidad del sistema bancario internacional frente a la concentración de los préstamos bancarios en una decena de países. Se subrayará el riesgo cada vez mayor de seguir insistiendo en centrar la expansión de la creación de liquidez en la banca internacional privada.

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